miércoles, 22 de diciembre de 2010

same mistakes







ilustration by mel kadel

Subo y bajo la misma calle todos los días, pero siempre sueño con cambiar el orden de las cosas. En mi mente establezco nuevos esquemas, reinvento los gestos de los dependientes  o cambio los productos para desorientarlos y ver si son capaces de vender cosas distintas. En la tienda de té disfrutaríamos de las mejores lanas y libros para hacer amigurumi, en la sombrerería la gente  encontraría una pastelería francesa donde se impartirían clases a base de cantar viejas canciones de Edith Piaf y Charles Trenet. La chica de la perfumería montaría su propio taller para personalizar zapatos con telas traídas de lugares como Budapest o Kioto, y yo por unos días sustituiría la librería en la que trabajo por un lugar en el que la gente entraría a escuchar historias sobre sus vidas posibles. Les daría un mapa de la ciudad elegida y ellos me contarían en qué calle estaría su casa, tres o cuatro cosas que desean vivir, sentir o tener en esa ciudad y yo elaboraría el cuento adecuado para cada uno de ellos. Saldrían de allí sabiendo que en alguna parte sus deseos tienen otro idioma, otro peso y serían un poco más felices. Sin saberlo habrían encontrado algo que les ayudaría a coger fuerzas, sintiendose por fin libres para tener todo aquello que esconden sus sueños.

(pronto, muy pronto algo de esta historia será posible...lo prometo...os mantendré informados)

15 comentarios:

Clementine dijo...

Todos olvidarían sus vidas, la rutina, para poder hacer lo que realmente quieren. Liberados de ataduras.

cocodavez dijo...

tienes un blog de esos que dices...joder, vale la pena pasarse!!
Y hay pocos!!me fliparon los dibujos!!!
GRANDE!

Coco.D.

xXx

Sabados que hacen llorar dijo...

que lindo, como siempre. No necesitas mas recursos que las palabras para crear.

Josephine. dijo...

Me sumo al comentario de cocodavez:
menudo blog!
un besito, me encanta el texto

Miqui Brightside dijo...

has visto los de http://imnotacliche.blogspot.com ?
quizá te guste

Nader dijo...

Qué gran descubrimiento me acabas de hacer, Anna. Mel Kadel tiene una forma de tratar la línea y los motivos que me recuerda bastante a Amy Cutler, a la que admiro desde hace tiempo.

Me encantaría poder entrar en un sitio como el que describes, siempre y cuando fueras tú la maestra de ceremonias. Quiero ver esa historia hecha realidad.

Te debo un mail... No tardaré nada ;)

Dara Scully dijo...

me pido la librería y a cambio dejo mis pinceles, para que los desordenes y me cueste encontrarlos luego.


(le dejo galletas
a tu ciervo de ahí arriba.
a ti cariños de los buenos)

BLANCA ORAA MOYUA dijo...

Eres una verdadera delicia, me conmueves.

latacones dijo...

Querida Anna,

Leyéndote hoy yo ya me he sentido dentro de esa librería mágica que hace los sueños realidad.

Espero tus noticias, ojalá los cuentos dén el salto al otro lado, ya nos dirás qué sale de tu magic box.

Carol dijo...

Genial!! Me apunto a la ciudad elegida!

lita lili dijo...

oh qué bonito!! eres como una hada madrina capaz de hacer magia con solo unas palabras.

zit... dijo...

me quedaría allí y sería feliz :D (que parte será real...? misterio...)

Ale dijo...

Me encanta! gracias por compartir :-)

Ester García dijo...

Sorprendentes imágenes en bellas palabras, y viceversa... Venir a verte nunca me deja indiferente, Anna.
Beso

The Sad-Eyed Girl dijo...

Qué ganas de descubrir esos sitios de los que hablas.
Preciosas las ilustraciones.