domingo, 14 de noviembre de 2010

pretty little girl it's behind the pink balloon











photos by Julie Cerise

Esconderse de una misma para poder ser otra vez la niña que supo entrar y salir del bosque. Tan perdida en la distancia que nadie recuerda tus huellas y aún así tú sabes que es cierto, que una vez estuviste allí. Tus marcas en las rodillas después de haber trepado a más de tres árboles confirman la teoría de la gravedad y la subrayan. Ahora , desnuda de ti y de todos los hombres que has amado, sabes que ninguno ha sabido pronunciarte dentro. Y es entonces cuando optas por temblar cerca de la ventana de tu habitación y observas el tráfico y la rutina de otros y claro, no quieres incluirte dentro, sólo espiar desde lejos lo que no te pertenece, lo que no quieres tener y dejar que todo lo que te rodea se vaya convirtiendo en otra cosa, en un lugar donde las pesadillas y los recuerdos no estén reñidos con el amor que está por llegar, por alcanzarte. Será entonces cuando por fin podrás obtener respuestas a todas las preguntas que te nacen y te cubren como una corteza de árbol que no quiere desprenderse, que no quiere caer . Él está allí, en algún lado de esa ciudad, a 9 paradas de ascensor, sólo tienes que estar preparada y ser rápida por si tienes que correr.

6 comentarios:

Miqui Brightside dijo...

!!!
jo-der
guau!

soniamarpez dijo...

El tiempo ha hecho estragos en la rapidez de nuestras piernas, ya no somos los niños que trepaban a los árboles. Aun así soportaremos alguna caída más.

(Me encantó el texto. Y gran descubrimiento Julie Cerise)

Pez Susurro dijo...

Dos palabras me han traído aqui: ... Chet Baker


Muchas más harán que me quede, por lo que veo.

Me gusta este lugar...
y esa sensación de esprintar,
y no dejar que esas puertas se cierren,
y evitar que ella se pierda unas plantas más abajo...

ameskeria dijo...

preciosas fotos :)

ariana dijo...

"desnuda de ti y de todos los hombres que has amado"


es que no hay más que añadir, dejas sin palabras...

Dara Scully dijo...

que se ate bien los cordones, no vaya a tropezar cuando esté a punto de alcanzarle.



(si te dejo un pez,
¿lo cuidarás?)